sábado, 27 de febrero de 2010

Expectativas docentes


Introducción.
Las expectativas de los maestros influyen en el logro académico y conductual de sus alumnos, sin embargo, el profesor, en muchas ocasiones, no es consciente de las repercusiones de su conducta en la autoestima y auto concepto de sus alumnos; está más preocupado por los contenidos, formas de enseñanza, etc. que de su propio actuar. Lo que el maestro espera de sus alumnos puede minar los esfuerzos de los menos capaces.
Tratar a los alumnos como individuos, no generalizar, ofrecer oportunidades acordes con sus niveles de desarrollo, propiciará la formación de un ambiente adecuado para la formación de estudiantes motivados, con aspiraciones y con un adecuado autoconcepto.

Desarrollo
Todo maestro posee ciertas expectativas de sus alumnos, es decir, realiza juicios a priori, hace inferencias sobre el aprovechamiento actual y futuro de sus alumnos, incluso, sobre sus conductas en general. Las expectativas que se forman provienen de la información que otros maestros, test, informes, etc. proporcionan sobre los alumnos, pero también b del primer contacto dentro del aula
Pero ¿influyen las expectativas del docente en el resultado académico de los alumnos?
Cuando la expectativa es alta y los resultados son mejores, formarse una expectativa tiene un lado positivo.
Por ejemplo, cuando un estudiante parece tener aptitud matemática, el profesor lo alienta, le dedica tiempo, atiende a sus interrogantes, etc. entonces el alumno parece realmente ser “bueno” en matemática.


Sin embargo, la expectativa del maestro no siempre es positiva, y puede resultar contraproducente. Cuando pensamos que un alumno no es brillante en un área determinada, tendemos a
- darle menos tiempo,
- no ayudarlo cuando se equivoca,
- criticarlo más que a los alumnos más brillantes
- elogiarlo menos
- prestarle menor atención ,
- interrogarlo con menos frecuencia
- exigirle menos
Pero puede suceder también que el docente se equivoque al enjuiciar la capacidad y motivación de los alumnos y entonces se les trata como corresponde a esa imagen falsa y el resultado puede ser desastroso. Un alumno brillante puede verse desmotivado y disminuir su imagen positiva, hasta creer lo que el profesor piensa de él.

Cabe entonces preguntarnos ¿por qué actúa de esta manera el profesor? La respuesta más aceptada es: porque no se da cuenta de los efectos de su conducta en el aula. Es posible que el profesor este tan concentrado en los contenidos, los materiales, etc. que le es difícil vigilar su propia conducta.
Sin embargo es muy importante que los docentes que no pueden formar una expectativa uniforme de todo el grupo pues aunque ésta sea positiva, estará condenada al fracaso.
Para poder formar una expectativa adecuada es necesario que el maestro se cuestione sobre su actuación frente a los alumnos de bajo rendimiento; preguntas como ¿evito interrogar a los alumnos con bajo rendimiento? ¿Los elogio y estimulo cuando empiezan a hacer comentarios? Etc.
También es necesaria la variación de tareas, para evitar el deterioro de la motivación de los alumnos con bajo rendimiento. Evitar las críticas y tratar de dar igualdad de oportunidades, es una tarea que el docente debe procurar en su quehacer diario con los alumnos.
Si consideramos que el éxito eleva el nivel de las aspiraciones, es necesario que el maestro proponga actividades que sus alumnos puedan conseguir, mejorando con esto su auto concepto, pero evitando caer en expectativas inalcanzables o en proyectos poco realistas.

Conclusiones
Si tratamos a los alumnos como personas, y el profesor cuida su actuación frente a los alumnos de manera que logre la motivación tanto de los más capaces como de aquellos que requieren mayor apoyo, se logrará en el aula un ambiente donde los estudiantes se sientan motivados por aprender, donde su nivel de desarrollo sea cada vez más alto, donde el auto concepto y autoestima se desarrolle adecuadamente y donde el nivel de aspiraciones crezca a la par de sus aprendizajes.